La paloma mira con atención desde el cable que pasa sobre el patio. A un lado ve un koala de peluche semimutilado y sucio. Frente a ella está el rosal preparándose para la primavera. Le llama la atención una mata de pasto, y cuidándose de que no haya nadie peligroso alrededor baja a mirarla más de cerca.
La gata sale con rapidez de su escondite, que está a unos diez metros de la paloma. Cuando llega a un metro de distancia, el pájaro la mira con un gesto de burla y sale volando. Ella de todos modos sigue su carrera, para disimular, y se esconde atrás del rosal, a la sombra.
Mientras tanto, el perro levanta la cabeza, mira, olisquea un poco el aire tibio y se vuelve a dormir.





